sábado, 14 de abril de 2012

LA GRAN MENTIRA DE LA RELIGIÓN Y SU RELACIÓN CON EL FRANQUISMO

La religión, útil instrumento para el control de la población incauta, inculta e, incluso ignorante, elimina la capacidad de ejercer la plena libertad humana, con dogmas no comprobables y representantes reprobables.

Desde tiempos indocumentados el hombre ha necesitado un guía para sus actos, una simple luz para llevar su vida: la religión; pero todo esto ha sido únicamente por cobardía, porque el hombre no se creía lo suficientemente fuerte como para hacer las cosas por sí mismo y necesitaba refugiarse en algún tipo de consejo, pero poco a poco las personas que deberían dar consejo, los ministros de la iglesia, se han vuelto corruptos y malos consejeros, y lo que al principio se creó por los hombres como un alivio se convirtió en una cárcel en la que no puedes hacer esto porque sino es castigado, o lo otro porque si no vas al infierno... nada de lo que ahora mismo se diga puede ser objeto de entendimiento, sino de injusticias e hipocresía.

La Iglesia, que supuestamente estaba al servicio de los pobres y de la gente necesitada, se ha puesto del lado del mejor postor, el que más la defendía y vela por sus intereses; y con todo ello, algo que se ha creado por los hombres como un alivio a sus problemas poco a poco se ha convertido en otro problema más con el que hay que lidiar.

Franco nombrado caudillo de España por la gracia de Dios, la Iglesia bendice ``la cruzada´´ para salvar a España del comunismo... y muchos más titulares como este hacen que los asesinatos cometidos durante la Guerra y la posguerra española por el bando nacional fueran legítimos y aceptables, y los que cometieron héroes que no deben de recibir castigo; y los asesinatos (la unidad que en el bando nacional solo la guerra) con todas las letras de pobres inocentes que no tenían la culpa, más allá de pensar como pensaban y de ser quienes eran... y esto solo porque no contaban con la bendición de la excelentísima Iglesia romana del Vaticano... ¡Hipocresía! ¡Hipocresía, hipocresía y nada más que hipocresía! A los caídos por Dios y por España, se les construyen monumentos y se les consideran héroes nacionales a los que hay que venerar; y a los caídos en nombre de la libertad, de la igualdad y en nombre de un Estado legítimo hay que esconderlos y es un trapo sucio que hay que quemar, como si nunca hubiera existido, y considerar a estos héroes unos maleantes que hay que esconder, por el simple hecho de que no fueron unos cobardes que se resguardaban del invento humano que es la religión, me avergüenza reconocer que el país que quiero y para el que me gustara lo mejor una vez fue así de hipócrita; y me asusta pensar que la situación puede volver a repetirse en pleno siglo XXI.

PD: Este es un homenaje, en parte a los caídos en nombre de la II república, y a todos los exiliados que lucharon por ella.

MKS

No hay comentarios:

Publicar un comentario